El vacío inmenso de mis noches largas
retumbaba en el silencio de la habitación;
de mi boca no salía palabra alguna,
por el nudo que en mi garganta había,
cual demonio oculto en la oscuridad sombría
suspiraba yo por la amarga decepción.
Ese amargo sentimiento que a mi corazón iba rindiendo,
poco a poco fue creciendo con dolor y sufrimiento.
Como flor marchita,
como frases sin palabras,
así se halló mi vida.
Y la vida no era vida,
pues perdió toda su magia.
Desy

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